Las baterías de hidrógeno se han utilizado durante mucho tiempo en vehículos de prueba científicos. Y recientemente, surgió la idea de usarlas en electrodomésticos de uso diario. Los investigadores decidieron extraer energía de un haz de protones.
En una batería de hidrógeno estándar, el agua se divide en hidrógeno y oxígeno. El hidrógeno se coloca en una pila de combustible, donde comienza a bombear energía mediante una reacción química. Sin embargo, una pila de protones funciona de forma muy diferente.
Científicos austriacos utilizaron electrodos metálicos. Finalmente, crearon una membrana reversible de intercambio de protones. Como resultado, aprendieron a evitar la fase gaseosa. Utilizaron hidrógeno en estado sólido.
El principio de funcionamiento de una batería de hidrógeno
Durante la recarga, los protones (iones de hidrógeno) que emanan de la membrana de intercambio de protones se combinan con los electrones de uno de los electrodos. Esto inicia el almacenamiento de energía, como en una batería convencional. Al descargarse, los protones se combinan con el oxígeno, liberando electrones que generan la corriente necesaria.
Según los cálculos, la eficiencia energética de una batería de hidrógeno es similar a la de una batería de iones de litio. Sin embargo, la densidad energética de una batería de hidrógeno es significativamente mayor. Esto sugiere que una batería de protones puede fabricarse en un paquete miniatura. El coste de esta nueva tecnología, según todas las estimaciones, será inferior al de las baterías de iones de litio.









